¿El cine morirá?
Cuando Netflix compra Hollywood: entre la nostalgia de Scorsese y las lágrimas de Babylon
Creo que todxs vimos la noticia: Netflix cerró un acuerdo para comprar Warner Bros., HBO y HBO Max por 82.7 mil millones de dólares. Y con ella, el escándalo mediático inevitable, las declaraciones del CEO Ted Sarandos sobre que el modelo de cines es “obsoleto”, las preocupaciones sobre ventanas de exhibición cada vez más cortas. La pregunta resurge, insistente: ¿el cine morirá?
Creo que desde hace mucho tiempo esta pregunta está rondando nuestra mente, instaurada por nada más y nada menos que Martin Scorsese con su sentencia: “Well, the Industry is over”. Sin mentirles, yo también entro en esa crisis colectiva: el cine muere, el arte muere… Pero ¿es esto posible? ¿La creatividad se acabó para el ser humano?
Lo dudo. En serio, lo dudo.
El arte resiste
Todos los días, a cada hora, nacen nuevos artistas. Pero debemos recordar algo fundamental: vivimos en un sistema capitalista. Sí, sí, otra vez saqué la política, pero es que todo es político.




Les quiero comentar algo que conversé hace unos días con mi jefa de carrera: cómo las personas supuestamente “ya no se interesan por las humanidades ni el arte”. Pero luego lo pienso y no tiene sentido. La gente lee, ve videos en YouTube, consume videojuegos, va al cine, visita museos. El arte no muere. El arte resiste.
Esto es solo una barrera más. Me recuerda a Babylon, esa película problemática que salió hace un tiempo pero que siempre tuvo claro algo: el cine es memoria. El arte lo es.
Babylon y la memoria del cine
Babylon es una película problemática, lo sé. Damien Chazelle nos dio tres horas de excesos, de Hollywood en su versión más brutal y decadente. Muchos la odiaron. Pero hay una escena, la escena final, que lo dice todo.
Manny Torres (Diego Calva) está en un cine décadas después, viendo Cantando bajo la lluvia. Y ahí, en esa sala oscura, ve todo: ve a Nellie, ve el cine mudo muriendo, ve el sonoro naciendo, ve a los que quedaron atrás, ve a los que sobrevivieron. Ve el sacrificio, el dolor, la sangre que costó cada fotograma de la historia del cine. Y llora.
Llora porque entiende que el cine es memoria. Que cada película, cada imagen, cada historia es un acto de resistencia contra el olvido. Que Hollywood puede ser una máquina que devora gente, pero lo que crea trasciende. El arte sobrevive a sus propios horrores.
Esta escena es perfecta para este momento. Netflix puede comprar Warner Bros., pueden acortar las ventanas de exhibición, pueden cambiar todo el modelo de negocio. Pero no pueden borrar que el cine ya existió, que ya marcó a generaciones, que ya es parte de nuestra memoria colectiva.
Lo irónico del blog
Es raro. Este blog en un inicio era para dar a conocer poetas. ¿Ustedes, los que leen esto, han leído esos posts? Al final no me hice conocida por eso, sino por politizar, por poner en la mesa lo incómodo que es vivir en un mundo que te ciega.
Y eso intentan nuevamente: cegarnos.
Netflix compra Warner Bros., promete mantener los estrenos en cines pero habla de “ventanas más amigables con el consumidor”. ¿Qué significa eso realmente? Los sindicatos de Hollywood temen que la compra exacerbe la reducción de empleos para trabajadores de cine, actores, guionistas y técnicos. La preocupación es real y válida.
Pero no caigan. No se rindan. No lo deseo para nadie.
Un diciembre extraño
Escribo en un día lluvioso de diciembre, extraño en Chile, ya que estamos por iniciar el verano. La hipótesis de la vida: cuando todo parece seguir un curso predecible, el clima cambia. Cuando todo parece indicar que el arte va a morir, surgen nuevas formas de resistencia.
La fusión aún requiere aprobación regulatoria y enfrenta cuestionamientos antimonopolio. Quizás no se concrete. O quizás sí. Pero lo que no va a morir es la necesidad humana de contar historias, de crear, de expresarse.
El cine como institución puede cambiar. El cine como arte es inmortal.
Y eso, en este diciembre lluvioso y fuera de temporada, es lo único que necesito creer.





Esto me hizo pensar en las transiciones pasadas (sonoro, color, TV, streaming). El cine sobrevivió a todos esos cambios porque se reconfiguró, no veo por qué sería distinto ahora.
Nuevas formas surgirán, y la memoria cinematográfica seguirá vigente.
Las ventanas de exhibición son más cortas, pero también aparecen reestrenos en pantalla grande de películas clásicas, o películas en su 10°/20° aniversario, y vamos contentísimxs, porque no hay experiencia como la de ver una buena película en pantalla grande, con ese sistema de sonoro, y de manera colectiva.
Somos nosotrxs espectadores quienes debemos en primer lugar sostener ✊🏼