El símbolo vacío
Entre el maquillaje del progreso y la fosa común: la dolorosa contradicción de la izquierda en México.
¿Qué está ocurriendo en México? Una crítica que la izquierda no quiere leer
No soy experta y no pretendo serlo. Pero sí soy una observadora que se niega a mirar hacia otro lado.
Antes de comenzar, una aclaración necesaria: las categorías políticas no son universales. Lo que llamamos “izquierda” en el Cono Sur no es lo mismo que en México. Trasladar esos marcos sin contexto es un error que nos impide ver la realidad con claridad. Con eso dicho, vamos.
El símbolo vacío
Claudia Sheinbaum es la primera presidenta de México. Visto desde afuera suena histórico. Pero un símbolo sin contenido no transforma nada. Michelle Bachelet no fue recordada solo por ser la primera presidenta de Chile, sino por políticas concretas de bienestar social. El simbolismo sin política es marketing, y México se merece algo más que eso.
La pregunta incómoda es esta: ¿cuándo Claudia gobierna, está tomando decisiones propias o está administrando el legado de AMLO? Porque si es lo segundo, México no tiene presidenta. Tiene una continuación.
El Estado que pacta con el crimen
México acumula más de 100.000 personas desaparecidas. Diez mujeres asesinadas cada día. Comunidades enteras desplazadas por el narco que nadie llama por su nombre: refugiados internos.
La estrategia de “abrazos no balazos” no es humanismo, es la decisión deliberada de no confrontar al crimen organizado disfrazada de filosofía. En los hechos significa: si el narco no me toca a mí, yo no te toco a ti. Ese pacto implícito es la negación más profunda de cualquier proyecto de izquierda, porque la izquierda existe, en su definición más elemental, para proteger a quienes no tienen poder de protegerse solos. Sheinbaum no ha roto con esa lógica. La heredó y la administra.
La economía del relato
Más del 55% de los trabajadores mexicanos son informales según el INEGI. Sin seguridad social, sin pensión, sin protección ante el despido. Los programas sociales, presentados como el corazón redistributivo de la Cuarta Transformación, han funcionado más como clientelismo electoral que como política pública real. Transferencias directas sin inversión en salud ni educación no eliminan la pobreza: la estabilizan. Y un gobierno que necesita pobres para sostener su base electoral no tiene ningún incentivo real para dejar de necesitarlos.
El feminismo como decorado
México tiene a su primera presidenta y una de las tasas de feminicidio más altas del continente. Colectivos feministas criminalizados por el mismo Estado que debería protegerlas. Madres buscadoras que excavan con sus propias manos porque el Estado no busca.


Morena se vende a sí mismo como un proyecto feminista. Pero el mismo movimiento que reivindica la paridad de género ha sostenido durante años una relación de cercanía con La Luz del Mundo, una organización religiosa cuyo antiguo líder está preso por abuso sexual de menores. En mayo de 2019, el Palacio de Bellas Artes —el recinto cultural más importante del país— fue usado para homenajear el cumpleaños de Naasón Joaquín García, líder de la iglesia, en una gestión impulsada por un legislador entonces cercano a la bancada morenista (y cuñado del propio Naasón), que más tarde se convertiría en senador de Morena. Ahí estuvieron, de etiqueta, varios legisladores del partido; el entonces presidente del Senado fue visto acompañando a Naasón toda la noche. Las fotos siguen circulando en redes. Meses después Naasón fue detenido en Estados Unidos; en 2022 se declaró culpable de abuso sexual de menores y producción de pornografía infantil, y hoy enfrenta además cargos por delincuencia organizada en una corte de Nueva York. La relación no quedó en el pasado: en el proceso judicial de 2025, al menos cuatro aspirantes a jueces federales aparecieron vinculados a esa misma organización.
No se tiene un gobierno feminista por tener una mujer en el poder. El feminismo es una agenda concreta: aborto legal en todo el territorio, justicia real para las víctimas, financiamiento a refugios. Hasta ahora, la respuesta ha sido silencio.
La traición ambiental
Claudia Sheinbaum se presentó al mundo como científica climática. Participó en paneles del IPCC. Construyó su identidad sobre la sostenibilidad. Y hoy gobierna un país que destruye sistemáticamente sus ecosistemas más críticos en nombre del progreso, con la misma lógica extractivista que siempre criticó en sus adversarios. El extractivismo de izquierda sigue siendo extractivismo. El daño ecológico no cambia de naturaleza según la ideología del gobierno que lo autoriza.
Lo que la izquierda no quiere admitir
Un gobierno que no redistribuye, que no protege, que pacta con el crimen y destruye el medioambiente no es de izquierda. Es la continuación del mismo sistema con otro vocabulario.

Exigirle más no es hacerle el juego a la derecha. Es exactamente lo contrario: es tomarse en serio lo que la izquierda dice ser.
Y aquí es donde todo se vuelve personal
Soy chilena. Y escribir esto me genera una mezcla de pena, angustia e incredulidad que no sé bien cómo nombrar.
En Chile perdemos derechos por gobiernos de derecha que nunca prometieron proteger al trabajador, que nunca pusieron el bienestar social en el centro, que nunca reconocieron a la mujer como algo más que un rol doméstico. Esa es nuestra batalla, y la conocemos. Sabemos contra quién peleamos.





Pero México es distinto. Y eso es lo que duele.
Ustedes no deberían estar padeciendo bajo un gobierno que nació prometiendo exactamente lo contrario: el obrero, el trabajador, los bienes sociales, la dignidad de los que siempre estuvieron abajo. Un gobierno que se construyó sobre la promesa de que esta vez sí iba a ser diferente. Que la izquierda latinoamericana había aprendido de sus errores. Que una mujer en el poder significaba algo más que un cambio de cara.
Y sin embargo, aquí estamos.
Eso no es solo una falla política. Es una traición a millones de personas que creyeron de verdad. Y esa traición merece ser nombrada, aunque duela, aunque incomode, aunque venga de los nuestros. Porque precisamente por venir de los nuestros, es imperdonable.
Desde acá, con el dolor compartido
Desde Chile, les pido disculpas. No porque sea mi responsabilidad, sino porque el dolor ajeno también pesa cuando uno lo ve con claridad y no puede hacer nada más que nombrarlo.
Podemos debatir ideologías, partidos, modelos económicos. Podemos no ponernos de acuerdo en casi nada. Pero hay algo que está por encima de todo eso: ninguna sociedad está bien cuando su gente no sabe si al día siguiente va a sobrevivir. Eso no es un problema de izquierda ni de derecha. Es un problema de humanidad.
Y la humanidad, esa sí, es territorio común.
Este texto fue escrito antes de que comenzara el Mundial 2026. Lo dejo tal como está, pero no puedo cerrarlo sin nombrar lo que pasa ahora, mientras escribo esto. México remodeló y maquilló ciudades enteras —Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey— para mostrarle al mundo una versión del país que no existe fuera de los estadios. Y a nadie pareció parecerle extraño: cambiar el rostro de una ciudad completa por unas semanas de fútbol se volvió lo normal, lo esperable, lo que cualquier sede mundialista hace.




Mientras eso ocurre, las madres buscadoras tuvieron que colarse en la inauguración del torneo, marchar hacia el Estadio Azteca con fichas de búsqueda y fotografías de sus hijos, para que alguien, aunque fuera por un segundo, mirara lo que el país entero parece haber decidido no ver: más de 130.000 personas desaparecidas. Hubo forcejeos con la policía. Hubo detenciones. Y mientras tanto, lo que de verdad se volvió viral no fueron sus rostros ni sus nombres, sino cuántos extranjeros se besaron con cuántas mexicanas en una esquina de la Zona Rosa.
Ese contraste lo dice todo. Un país puede maquillarse para las cámaras del mundo. Pero no puede maquillar lo que sus propias madres siguen buscando bajo la tierra.






guau, qué interesante. yo tmb chilena, me da curiosidad desde donde sientes tanta conexión con mex? no digo que haya q tenerla para poder reflexionar de la situación política de otro país, pero usualmente la hay cuando se opina tan directamente.
en todo caso, yo tmb he seguido lo del gobierno de la presidenta sheinbaum, también mirándolo de forma muy crítica por su pasividad con el narco, la narcocultura y la narcoviolencia, que es realmente brutal. conversando de esto con una chica mexicana por acá en substack me decía que creía que claudia debía actuar con cierta discreción en materia de narco, porque cualquier reconocimiento podría validar una locura de trump, tipo invasión o pretensión de control, etc. Que la verdad me pareció muy posible, ya hemos visto como se mueve trump. de todas formas es deconcertante su ausencia o impasividad frente situaciones críticas, y su falta de dureza para hablar de la enorme crisis humanitaria que vive mex a causa del narco.
por otra parte, hay otro punto q es principalmente crítico para mí del gobierno de la presidenta sheinbaum, y es la reforma judicial aprobada este año, que ha sido descrita como una perdida de la independencia judicial y una degradación democrática (copio las conclusiones de un artículo de R. Gargarella, académico dela UBA al respecto) en el mismo sentido, entiendo que MORENA es profundamente iliberal en muchos sentidos, todo lo cual me preocupa y me decepciona para un régimen latinoamericano de izquierda del siglo xxi.
en fin, muy compleja la situación de mex, y la figura de la pdta sheinbaum. si bien la banco por ser mujer y por su tremendo desplante en ocasiones (daba escalofríos su arenga para el día de la independencia del año pasado), lo veo con preocupación tmb.
en cuanto a chile, a mi no me termina de convencer el levantamiento del secreto bancario como el gran plan del progresismo para enfrentar el narco en nuestro país. tras el vaciamiento de cuentas por deudas CAE, y de una serie de otras reformas, la vd es que siento desconfianza de q la administración del estado pueda acceder a tus movimientos bancarios. OK, hay criterios, pero siempre hay discrecionalidad de la administración, ya lo vemos ahora con tesorería y el cobro caec. por lo demás, el levantamiento bancario por vía judicial es perfectamente utilizable, y pasa por un filtro de otro poder del estado q me parece correcto en una democracia liberal.
Y, lamentablemente, el cuestionamiento sobre la "Izquierda" no sólo se ejemplifica con México y Chile, sino que incluso con el resto de países latinoamericanos y europeos. Ya no existe una izquierda sólida, robusta, activa en los territorios y en el pensamiento, sólo una izquierda reaccionaria pero complaciente con el modelo económico imperante del cual acostumbraron su administración.